Recuerdos del pelo largo

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Un 22 de septiembre de 1978 tenía lugar un festival de rock que, en plena transición, fue un grito de libertad y rebeldía, nacía el Rocktiembre, del que surgió Nos va la Marcha, la primera película de rock en España. Ayer, casi cuatro décadas después, renacía el evento en la Plaza de toros de Las Ventas, que ojalá siempre acogiese exclusivamente este tipo de eventos.

Rock.fm eran los elegidos para organizar este evento que nos recordaría ayer por la noche que el rock nunca ha muerto. Miles de personas iban llenando el recinto con ilusión y ganas de marcha en sus corazones.

El Pirata y Mariskal Romero fueron los encargados de presidir la fiesta, presentarnos cada concierto y de ponernos canciones en los cambios de banda como Like a Rolling Stone, Rock and Roll, Run to the Hills, Vamos muy bien, Peligrosidad social y, por supuesto, Maneras de Vivir.

Y al grito de abran fuego, hagan juego, Rock and Roll, Coz salía al escenario. Coz nace en 1974, con multitud de reestructuraciones. Han pasado por sus filas músicos como Miguelo Jimenez (baterista de Rosendo), Tony Urbano (bajista de Leño) y los hermanos de Castro, que tras abandonar Coz después del single Más Sexy, forman Barón Rojo. Ayer nos sorprendieron con una sublime selección de temas, todas nos sentimos sexis y guerreras durante aquella movida hora que supuso el perfecto comienzo de la fiesta.

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Tras Coz, llegaban Topo. En 1978 José Luis Jiménez y Lele Laina abandonan Asfalto para formar esta mítica banda. Sus primeros LP fueron producidos por Teddy Bautista, pasándose luego a Carlos Narea. En 1984 la formación se separa, quedando el nuevo Topo compuesto por Jiménez, Cacho Casal, Luís Cruz y Pedro Salinas. No obstante, en 1998 Jiménez y Laina refundan Topo con Roger Castro y Sergio Cisneros. Y ahí estaban, se comieron la pista con una calidad musical por la que parece que no han pasado los años, cantando clásicos como Vallecas 1996, un futuro que se convirtió en pasado, aquellos Mis amigos, con los que arreglábamos el mundo a golpe de futbolín e incluso Días de escuela, de Asfalto, que hizo temblar de emoción a los espectadores.

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Y tras aquellas emociones, se oyó el rumor de una estampida, y Ñu entró en escena. Esa formación que se atrevió con el folk metal en 1974 eran, para mí, uno de los platos fuertes del evento. José Carlos Molina, con su espléndida melena rubia, es el único componente original que queda. Por la banda han ido pasando multitud de artistas, hasta 70 cambios deja su historia desde que se formó de la mano del propio Molina y, por supuesto, de Rosendo Mercado. Quedó patente que siguen siendo los pioneros en el tema del folk metal, con aquellos clásicos como La granja del loco que todos bailamos con cariño. Incluso nos sorprendieron con una versión de El tren, de Leño, que fue el toque mágico para una actuación perfecta. No obstante, algo raro pasó al acabar el concierto. Una guitarra acústica apareció en el escenario, y cuando Molina la cogió solo pudo decir unas frases y se fue de la pista, sin ni siquiera tocar las cuerdas de la guitarra. Dio la impresión de que Ñu fueron expulsados sin la oportunidad de tocar una última canción. Yo no soy nadie para meterme en temas de logística, que comprendo que son siempre complicados, pero no creo que el festival fuese con retraso como para hacerle aquel feo a unos grandes como estos.

En cualquier caso, la emoción estaba a flor de piel con la siguiente banda. Banda que ha tenido teloneros como Leño, de la que nacen grupos como Topo, los legendarios Asfalto. Asfalto surge en 1972 cuando la banda Tickets decide cambiarse el nombre, formada por José Luis Jiménez, Mario del Olmo y Pancho Campany. Poco a poco van ganando fuerza, cambiando su formación y convirtiéndose en esto que conocemos hoy, con un sonido excepcionalmente único, que dejaron patente anoche. Sonaron sus himnos, sonó Rocinante, Ser urbano, no pudo faltar Capitán Trueno y volvió a oírse Días de escuela. En mi opinión, fue sencillamente increíble poder ver a estas leyendas andantes, disfruté cada nota de su piano y cada acorde de cada canción, y repetiría aquellos momentos con sus letras una y mil veces. Un gran acierto estos monstruos que nos honraron con su presencia anoche.

La cosa iba llegando a su fin, pero aún quedaban dos platos muy fuertes, y descendiendo de los cielos llegó, como no podía ser de otra manera, Barón Rojo. Como decía Mariskal, esta es esa banda que nos plantó en el panorama internacional en su momento. Como curiosidad, tengo que contaros que este verano en Stavanger, Noruega, me comí en un bar una hamburguesa llamada Barón Rojo, ya que el creador de la misma se enamoró de la banda cuando viajó a nuestro país. Así es el alcance de este grupo de heavy metal que se forma en 1980, cuando los hermanos de Castro abandonan Coz y se unen a José Luis Campuzano, más conocido como Sherpa, y Hermes Calabria. También, con algunos conocidos cambios de formación, la banda nunca ha dejado de dar guerra, conocidos en todo el mundo, como ya comentaba, son una auténtica leyenda viva. Lamentablemente, las comparaciones son odiosas, y he de decir que, tras haberles escuchado en el Viña Rock este año, este concierto me supo a poco. Aunque salieron con la fuerza que les caracteriza y el setlist incluía temazos como Cuerdas de acero o Resistiré, el público, o al menos yo, se quedó con ganas de Hijos de Caín y Los Rockeros van al infierno, este último tema sencillamente imprescindible en una noche como esta. Siempre con gusto de ver a estos grandes, pero con un poco de mal sabor de boca.

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Y la noche tocaba su fin, más de cinco horas después del comienzo de la juerga le tocaba el turno a estos músicos de la Elipa que tantas ganas tenía de ver, y ardió el escenario, y salió Burning. Esta formación madrileña empezó sus andanzas en 1974, cuando fue fundada por el mítico Pepe Risi, guitarrista, junto a Toño, Johnny Cifuentes, Enrique Pérez y Tito. Lo intentaron al principio con el inglés, aunque acabaron cantando en castellano con unas letras algo canallas, quizá demasiado a veces. La tragedia ha azotado a esta banda en dos ocasiones, dos nueves de mayo, uno en 1991 y otro en 1997, fallecen, respectivamente, Toño y Pepe Risi, lo que se conmemoró también un 9 de mayo de 2015 en el 40 aniversario de la banda. No obstante, el sonido de Burning se ha mantenido siempre vivo, y nunca han dejado que los devenires de la vida acaben con ellos. Empezaron fuerte, con un piano en medio del escenario con estampado de leopardo, sonando Madrid seguido de Jack Gasolina. El concierto fue realmente sorprendente, pude contar hasta 10 músicos encima del escenario, de varias zonas del mundo al parecer, acompañando a Burning esa noche. Aunque a mí me faltó más de Dulces Dieciséis, he de decir que no faltó Que hace una chica como tú en un sitio como este, Mueve tus caderas o Esto es un atraco, pero no les perdono la ausencia de Una noche sin ti. Aun así, increíble ver a la formación en directo, mi camiseta esa noche lucía su logo, y creo que nos quedamos satisfechas.

Ahora llegó, al final, un momento que patinó del todo. Lo que pudo ser un final bordado y emotivo se me antojó un poco extraño. Mariskal salió a despedirse al escenario, y nos dijo que llegaba la guinda final, y que todos juntos cantaríamos una canción mítica: Sábado a la noche, de Moris. Pensé que viviría un momento tan emotivo como aquella noche de septiembre de 2014, cuando también en las Ventas Rosendo sacaba al escenario a Kutxi Romero, El Drogas, Fito, Rodrigo Mercado, Luz Casal y Miguel Ríos a cantar Maneras de vivir, pero la realidad fue otra. Los músicos que, por lo que me pareció, no salieron en su totalidad, no se sabían la letra de la canción. De hecho, el propio Pirata y Mariskal la estaban leyendo mientras gritaban en un micrófono a la izquierda. Julio Castejón, de Asfalto, hizo lo mejor que pudo mientras la leía en el suelo y Molina salvó bastante el asunto haciendo cantar al público e interactuando con nosotros. Creo que si de verdad queríamos una guinda final de esta noche mágica esta necesitaba algo más de preparación, un Sábado a la noche estudiado o, qué se yo, ese Los Rockeros van al infierno que tanto nos faltó a todos.

A pesar de los fallos de organización, de ese padre Rosendo que creo que todos echamos de menos, las bandas nos dejaron en el recuerdo una noche mítica. Esperemos que Rock.fm tome nota, y desde luego, no tener que esperar otros 38 años para vivir un festival histórico que renació anoche en la Plaza de Las Ventas.

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2 comentarios sobre “Recuerdos del pelo largo

    Carlos escribió:
    19 septiembre, 2016 en 17:54

    No entiendo que no digan nada del sonido. Fue nefasto, por lo menos a los que estábamos en la grada. Topo sonó bien, Asfalto y Ñu, bueno, pero Barón Rojo fatal, se oía bajo de volumen y muy grave, vamos, Barón, un desastre de sonido… Y he ido a muchos conciertos.

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      elleprechaunrojo respondido:
      19 septiembre, 2016 en 18:24

      Toda la razón compañero.
      Quizá también por mi experiencia en muchos conciertos obvie eso (que por desgracia en ocasiones es más habitual de lo que me gustaría) al escribir la entrada y no otros aspectos del festival que me dolieron más adentro.
      Me alegro mucho de que haya interacción en el blog y quede añadido todo aquello que se me pueda pasar por alto ¡Muchas gracias!
      ¡Salud y Rock & Roll!

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