¡Bienvenidxs!

¡Buenas noches, bienvenidos hijos del rock and roll!

Quiero invitaros a entrar en este espacio que creo con mucho cariño después de todas esas noches sin dormir, de todas esas noches que merecen otra ronda.

Y es que, después de hablar con mis rockeros, con esos que irán al infierno, me he dado cuenta de algo: no hay poco Rock and Roll ¡No quiero contradecir a uno de los grandes! Pero es cierto, somos muchos y muchas los que tenemos claro que esto no es moda, que es un modo de vivir. Y es que la muerte del Rock no es más que un burdo rumor, y bailaremos sobre la tumba del que diga lo contrario.

Quería compartir con vosotros y vosotras mi granito de arena, el granito de una niña que creció con Rosendo, Barricada, Extremoduro, Kortatu, La Polla Records y Siniestro Total sonando en cintas TDK en el coche. Que creció y gritó adolescente que no era una más, que se fueran todos a tomar por culo, que quería salir de la jaula de cristal, que ante la injusticia nunca hay tregua, buscando un bonito final del cuento. Y que siguió creciendo, y yendo a conciertos y festivales, bailando hasta que salía humo de sus pies y cantando hasta olvidar todos los malos momentos.

Y es que, queridas hijas e hijos de Caín, sabemos muy bien lo que hacemos en un sitio como este, porque no estamos solos, no somos perros verdes. Somos mucha gente impresentable los que nos emocionamos cuando suenan los acordes en directo, cuando el público puesto en pie alza miles de puños y cuernos, cuando tantas voces gritan a la vez, esos momentos en los que no nos pueden parar. Hay muchas maneras de vivir, y esta es la nuestra.

Así, que bajo este nombre en honor al único Mercado del que me fio (tan, y tan agradecida maestro), quiero compartir y que viváis conmigo la música que tanto me ha dado, contaros (¡Y que me contéis!) como esto nos llena en cada disco, en cada concierto, en cada nota.

Y es que a pesar del tiempo seguimos aquí, locos por incordiar.

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